Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza es el día que comienza la Cuaresma en la tradición cristiana, es decir, el período de 40 días que precede a la Semana Santa.

El Miércoles de Ceniza es una celebración que viene contenida en el Misal Romano.

Este día, los cristianos reciben una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos el año anterior. Al imponer la ceniza, el sacerdote pronuncia las palabras Memento homo, qui pulvis es et in pulverem reverteris (“Recuerda, hombre, que eres polvo y al polvo volverás”). Se trata de recordarle a los creyentes que la vida es pasajera. La Iglesia Ortodoxa comienza la cuaresma el lunes previo y no celebra el Miércoles de Ceniza.

El Miércoles de Ceniza es momento de ayuno y abstinencia. De hecho, la celebración justo antes de la festividad del “carnaval” no es ninguna coincidencia. El término “carnaval” significa “adiós a la carne”, y su origen se remonta a los tiempos en los que, por falta de sistemas de refrigeración adecuados, los cristianos debían acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período (no solo carne, sino también leche, huevos, etc.). Y organizaban grandes banquetes que acabaron convirtiéndose en fiestas más largas.

En cuanto al simbolismo de la palabra ceniza, que proviene del latín “cinis”, representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.

La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19).